A los trece años, Dennis descubre las fotografías de un hermoso joven mutilado y al parecer muerto en un sádico acto sexual. El misterio de aquellas imágenes –belleza, sexo y muerte- le fascina, y acaban por convertirse para él en la fórmula del deseo y también son un catalizador para su obsesión por el asesinato. Si somos nuestros cuerpos, el sexo es la muerte, la mutilación, el descuartizamiento.