Jim es culpable de homicidio, o eso cree todo el mundo. Las pruebas apuntan a que Pears mató a un compañero de trabajo que amenazaba con revelar su homosexualidad. Pero cuando el abogado Henry Rios investiga el caso, descubre un laberinto de pistas. Demasiadas personas están dispuestas a que Pears sea condenado por homicidio, sea cual fuere la verdad.