Hasta que fueron llegando las caravanas de mujeres, la conquista del Oeste era cosa de hombres. En Marilyn City, una ciudad de pioneros levantada en las profundidades de Arizona y fronteriza con los territorios de los indios zunis, cowboys viriles, fornidos, audaces y rudos, pero no huérfanos de sensibilidad, construyen y decoran con bastante buen gusto sus casas.