Todavía ahora, a principios del siglo XXI, muchos padres tienen dificultades para decir abiertamente: «Mi hijo es homosexual». Este libro recoge las experiencias de unas familias cuyas vidas se han visto afectadas por el descubrimiento de que uno de sus descendientes es lesbiana o gay, describe cómo la percepción de los demás influye en ellas y en qué medida se ve modificada la imagen que los propios padres tienen de su hijos.