Como la coloquíntida, llamada también calabaza de adorno, planta de frutos decorativos pero amargos, Dagmar, bajo una apariencia fascinante, es para quienes la frecuentan una fuente de amarguras. Guy, pintor algo mundano, lo ha comprobado con tristeza. Luego de haber creido, en efecto, que ha encontrado el gran amor, y de revelarselo a Dagmar, que dice ser desgraciada con su marido.