A los antiguos les gustaba comparar las vidas de hombres ilustres; a través de los siglos se oía hablar de estas sombras ejemplares. Las paralelas, sé que están hechas para reunirse en el infinito. Imaginémonos otras que diverjan, indefinidamente. No tienen punto en común, ni existe lugar donde ir a su encuentro. Con frecuencia su único eco ha sido el de su condena.