El amor, la memoria del amor, son los verdaderos protagonistas de una historia en la cual sus delegados Julián, Marcio, Reina- son a un tiempo afirmados y negados por la intensidad del deseo, siempre vario y, sin embargo, siempre igual. Pero este triangulo, cuyo vértice no está en verdad en ninguna parte, puesto que la voluntad individual es siempre una farsa y un error, configura la imagen anhelada del andrógino, la criatura angelicalmente obscena que está en el fondo de toda representación del deseo.