A las locas no se las puede tomar en serio. Son animales prehistóricos, incrustados como espectáculo de otra época en un mundo que pasa de dramas de cocina, infancias paranoicas y elecciones de objeto del signo que sea. Las locas son ridiculas por naturaleza, porque viven una vida novelesca en la realidad, y queriendo sacar estilo de su miseria se convierten en las payasas de la moda.