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Prólogo: Sin duda es una pena que una proporción tan grande del trabajo creativo esté estrechamente relacionado con la personalidad de quien lo hace. Es triste, vergonzoso y poco atractivo que las emociones que conmueven al creador con la suficiente profundidad como para exigir su expresión y cargarla de cierto nivel de luz y de poder, estén casi todas arraigadas, por transformadas que se muestren en su superficie, en las pasiones e imágenes propias de aquél que cada uno de nosotros teje sobre sí mismo desde su nacimiento hasta su muerte, una red de monstruosa complejidad, desplegada a una velocidad incalculable y de una longitud que supera toda medida, desde la boca de la araña hasta sus propias percepciones singulares.
Tennessee Williams
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